AUTOAYUDATE

Inteligencia emocional y bienestar.

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LA AUTOESTIMA

miércoles, 21 de enero de 2009

La autoestima se podria definir como la valoración que hacemos sobre la valía que tenemos y que esta basada en todos los pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que sobre nosotros mismos hemos ido recogiendo durante nuestra vida.
Cuando realizamos algún hecho o actuamos de una manera que creemos que es la correcta, automáticamente el nivel de autoestima aumenta y cuando sentimos que nos hemos comportado de una manera incorrecta, nuestra autoestima se queda dañada. Todo esto nos indica que la persona no nace con un concepto fijo y estático de lo que es, sino que éste se va formando y desarrollando progresivamente en función de muchas variables como son: rasgos de personalidad, necesidades psicológicas, educación familiar……

Según una persona va creciendo, va desarrollando una serie de normas o fórmulas que le ayudan a dar un sentido a sí mismo, al mundo y a lo que le rodea. Éstas fórmulas determinan cómo va a clasificar lo que la persona percibe y observa y con el paso del tiempo y por el aprendizaje, acaba asociando casi automáticamente ciertas situaciones a unas características concretas. Por ejemplo: olor a café-------momento de tranquilidad; ya sea porque es la hora del desayuno o de después de comer o de descanso en el trabajo, pero en la mayoría de las ocasiones cuando hemos olido café, hemos tenido a continuación un periodo breve de descanso o tranquilidad. Esta asociación se ha producido tantas veces, que al final simplemente con mencionar la palabra café ya se asocia un momento de bienestar.

Sin embargo, como se ha mencionado anteriormente, existen unas necesidades psicológicas universales en todas las personas, que necesitamos cubrir para tener una buena salud psicológica y que pueden marcar decisivamente las normas por las que clasificamos la información.

NECESIDADES PSICOLÓGICAS. ¿Cuáles son las necesidades psicológicas por las que nos movemos y que nos impulsan a actuar?

- Necesidad de afecto, necesidad de amar, de ser y sentirse amado y aprobado. Esta necesidad de amor y aprobación que todos tenemos, puede llegar a desvirtuarse tanto que llegue a crear patologías basadas en la necesidad obligada de sentirse apoyado y aprobado por los demás incluso hasta el extremo de mantener relaciones íntimas (y no querer romperlas) dañinas: Dependencia emocional, Trastorno de personalidad por dependencia, Trastorno de personalidad límite.
- Necesidad de tener cierta confianza en sí mismo, es decir, seguridad de sentirse útil, de valer, producir. Si no queda satisfecha puede generar en Adicción al trabajo, por ejemplo.
- Necesidad de realización personal o de comprender, basada en la seguridad de ir encontrando un sentido a las cosas, al mundo y a uno mismo.

Estas 3 necesidades psicológicas pueden ir cubriéndose desde la infancia, principalmente por las personas que se hacen cargo de esos menores. Pero cuando esto no se produce así, en la edad adulta una persona puede desarrollar trastornos psicológicos, como depresión o ansiedad o trastornos relacionados más concretamente con la necesidad psicológica que no fue cubierta.

VALORACIÓN DE LA AUTOESTIMA: En ocasiones no somos conscientes de la escasa valoración que tenemos en un área determinada de nuestra vida o incluso en un aspecto de nosotros mismos, ya que puede ser que nunca nos lo hayamos planteado. Para poder mejorar la autoestima es necesario reflexionar sobre la puntuación que una persona tiene en diferentes áreas de la vida y de su persona:

· Aspecto físico
· Relaciones con los demás
· Personalidad
· Cómo le ven los demás
· Rendimiento profesional o académico
· Realización de tareas cotidianas
· Funcionamiento intelectual

Tras haber realizado la descripción de uno mismo, hay que tener en cuanta que cuando se tiene baja la autoestima, tiende a verse más negativamente de lo que es en realidad.

Es importante plantearse: ¿cuál es el área de tu vida a la que debes prestar más atención? y ¿cuál es el área por la que te sientes más satisfecho y por la que deseas mostrar agradecimiento?

También hay que cuestionarse otro ejercicio de reflexión : con respecto a la Salud, Sexo, Dinero, Felicidad, Vejez, Éxito, Amor, Dios, espiritualidad ¿cuáles son las creencias que tenemos en nuestro interior que nos han sido transmitidas y que nos determinan a la hora detener un buen concepto sobre nosotros mismos?, Por ejemplo: ¿ la opinión que tenía mi madre sobre los hombres cuál era?, ¿ ha influido en mi de alguna manera?

Normalmente, las ideas sobre estos asuntos nos han sido transmitidas de padres a hijos, ya sea de una manera directa, con un mensaje claro, como de una manera indirecta, sin palabras pero con gestos, expresiones o silencios que nos indicaban si era bueno, malo o incómodo. Todas estas informaciones pesan más de lo que creemos en cada uno de nosotros, por eso, es importante que las analicemos, para saber si estamos de acuerdo y si las queremos mantener o cambiar.

LA IMPORTANCIA DE LOS PENSAMIENTOS Y LAS CREENCIAS EN LA AUTOESTIMA. Las personas cuando reaccionamos no nos detenemos a pensar si las interpretaciones que realizamos son correctas o no y las solemos tomar como ciertas y verdaderas.

Una manera de determinar si lo que hemos pensado es adecuado o no es “poner un termómetro” a las consecuencias que tienen esos comportamientos que emitimos en nosotros. En la mayoría de las ocasiones (no siempre) cuando reaccionamos y tenemos sentimientos negativos que nos generan malestar, es porque probablemente hemos mal interpretado la información recibida. Hay diferentes modos de mal interpretar la realidad como son las distorsiones cognitivas, entre las que se encuentran la generalización, el pensamiento polarizado, es decir, o es blanco o es negro, etc, las creencias irracionales de Ellis, entre las más comunes pueden estar las ideas de que: necesitamos y tenemos que ser aprobados por todas las personas, de que tenemos que conseguir cualquier cosa que nos propongamos; de que las cosas tienen que ir por el camino que nosotros creemos; de que las personas tenemos poco control sobre las situaciones negativas que nos producen perturbaciones, etc…

Estos 2 modos de sesgar la información, nos generan sentimientos como tristeza, ansiedad, culpabilidad, ira que minan y disminuyen la autoestima y que, algunas veces, la persona simplemente con darse cuenta de que los esta pensando, ya los puede cambiar y modificar para sentirse mejor. Pero en otras ocasiones, estos pensamientos los mantenemos a pesar de saber que nos producen daño.

¿POR QUÉ MANTENEMOS ESOS PENSAMIENTOS NEGATIVOS O CRÍTICAS EN NUESTRA MENTE?.
Es difícil entender cómo hacemos caso a estos pensamientos y críticas cuando nos repercuten negativamente en nuestra autoestima y nos provocan sufrimiento. Se dan 2 fenómenos:

El refuerzo positivo es, cuando uno realiza una conducta que luego queda premiada y aumenta la probabilidad de que esa conducta la vuelva a realizar. En este caso, escuchamos a la crítica, a esos pensamientos que nos critican por “la necesidad de hacer el bien” por ejemplo: La crítica nos anima a intentar guiarnos por unos valores que creemos buenos y para que no nos alejemos de ese camino.

El refuerzo negativo también provoca que la conducta aumente, pero se produce cuando hay una situación negativa.: estrés, tristeza, dolor.. y se realiza una acción que detenga esta situación negativa. Aquí la crítica, cumple la “necesidad de controlar los sentimientos dolorosos”: como el miedo al rechazo…Si mi voz interior me dice “no lo intentes con esa chica porque te va a rechazar “ y le hago caso, mi autoestima queda menos dañada porque no he llegado a actuar. Si hubiera actuado y hubiera ido donde ella y me rechaza, la autoestima quedaría mucho más dañada.

Sin embargo, estamos distorsionando una situación porque estamos PRE suponiendo como va a reaccionar OTRA persona. Podemos tener la ilusión de que controlamos lo que ella opina de nosotros y esto es incierto puesto que sólo podemos controlar lo que depende de nosotros mismos básicamente.

ATRIBUCiÓN y ELEMENTOS QUE AUMENTAN LA AUTOESTIMA. La suposición que los individuos realizan por descubrir los motivos, las razones por los que los sucesos ocurren, es la base de la teoría de la atribución.
Determinar los motivos por los que ha actuado una persona o nosotros mismos, nos ayuda a conocernos, comprendernos y a clasificarlo en nuestra mente y fundamentalmente nos ayuda a construir el primero de los 3 elementos fundamentales, según Mc Cay y Fanning, para aumentar la autoestima, que es la comprensión.

1. COMPRENSIÓN: Es el elemento necesario para cambiar la perspectiva y la manera de interpretar las situaciones y los problemas. Comprender por qué los demás han podido actuar de una manera determinada e intentar deducir si estaban intentando cubrir una necesidad o carencia nos ayudará para comprender a esa persona.
2. El siguiente elemento para una buena autoestima es la ACEPTACIÓN. Supone asumir los hechos que han ocurrido sin valorarlos, ni juzgarlos. La aceptación de los demás supone reconocer los hechos que han sucedido y eliminar la parte del enjuiciamiento.
3. Pero además de ser capaz de comprender la situación y aceptarla, hay que ser capaz de PERDONAR. Implica empezar de cero con todas aquellas situaciones y sufrimientos que le dañaron.

Estos 3 elementos ayudan y son fundamentales para que la persona se valore positivamente y tener un buen concepto de sí misma.

AUTOESTIMA Y ASERTIVIDAD: La asertividad “se considera la capacidad para transmitir hábilmente opiniones, intenciones, posturas, creencias y sentimientos”, permite aumentar la autoestima de las personas implicadas en esa comunicación ya que transmite sentimientos de aceptación, comprensión, confianza, respeto y capacidad de ponerse en el lugar del otro.

Todos los días nos enfrentamos a situaciones con las que nos sentimos incómodos, o mentimos al dar una respuesta a alguien para evitar una consecuencia desagradable o su enfado, etc… Cuando estas situaciones nos generan consecuencias negativas importantes, es el momento de aprender a defender nuestros derechos y nuestros puntos de vista desde la ASERTIVIDAD.

La manera en la que reaccionamos a una situación en general se puede resumir en 3 tipos de respuestas:

- la asertiva que es la correcta, la que a nivel personal cuando la ejecutamos nos hace sentirnos bien, con un alto nivel de autoestima y “en paz” con uno mismo. Cada vez que la emitimos, experimentamos gran sensación de satisfacción.
- la agresiva: Saltó la define “como defensa ante una situación que la persona percibe como fuente de peligro o amenaza para sí mismo, aunque en realidad no lo sea o lo sea en menor medida”. Vemos una amenaza donde probablemente no la hay y además, nuestra respuesta es el ataque, lo que después nos generará sentimientos de agresividad y enfado con el otro y con nosotros mismos, por no haber resuelto la situación más eficazmente.
- la pasiva: consiste en no responder de ninguna manera a aquellas situaciones donde se supone que tenemos que dar una respuesta. Este comportamiento de “no actuar” esta provocado por el miedo fundamentalmente a una respuesta agresiva, una respuesta de ira o enfado enorme por parte de la otra persona. El refrán, la “gota que colma el vaso” define perfectamente el aguante de una persona en responder, hasta que explota de una manera más intensa que si hubiera respondido en la primera situación que le produjo malestar.

Como se observa, las respuestas pasivas y agresivas nos generan sentimientos desagradables en ambos casos y disminuyen la autoestima. La única forma de sentirse con la autoestima más elevada es aprender a formular respuestas asertivas.

LAS SIETE LEYES ESPIRITUALES DEL EXITO



Tú eres lo que es el profundo deseo que te impulsa.

Tal como es tu deseo es tu voluntad.

Tal como es tu voluntad son tus actos.

Tal como son tus actos es tu destino.


- Brihadaranyaka Upanishad IV.4.5.

Aunque el título de este libro es “Las siete leyes espirituales del éxito”, bien podría ser “Las siete leyes

espirituales de la vida”, porque son los mismos principios que la naturaleza emplea para crear todo lo que

existe en forma material - todo lo que podemos ver, oír, oler, degustar o tocar.

En Creating Affluence: Wealth Consciousness in the Field of All Possibilities, describí los pasos para llegar a

la conciencia de la riqueza sobre la base de una verdadera comprensión de la manera como funciona la

naturaleza. Las siete leyes espirituales del éxito constituyen la esencia de esa enseñanza. Cuando este

conocimiento se incorpore en nuestra conciencia, tendremos la capacidad de crear una abundancia ilimitada

sin esfuerzo alguno, y de experimentar el éxito en todo lo que nos propongamos.

El éxito en la vida podría definirse como el crecimiento continuo de la felicidad y la realización progresiva de

unas metas dignas. El éxito es la capacidad de convertir en realidad los deseos fácilmente. No obstante, el

éxito, incluyendo la creación de la riqueza, siempre se ha percibido como un proceso que requiere mucho

esfuerzo, y que muchas veces se logra a expensas de los demás. Necesitamos acercarnos de una manera

más espiritual al éxito y a la riqueza, que no es otra cosa que el flujo abundante de todas las cosas buenas

hacia nosotros. Conociendo y practicando las leyes espirituales, entraremos en armonía con la naturaleza para

crear con espontaneidad, alegría y amor.


http://www.youtube.com/watch?v=VHMajqaxXLI
http://www.youtube.com/watch?v=fpXcOpa1jJY
http://www.youtube.com/watch?v=HJOswLQVfAU
http://www.youtube.com/watch?v=0--GZScddpY
http://www.youtube.com/watch?v=2O2ZgVdWEIg
http://www.youtube.com/watch?v=-HfIKs8k1LE
http://www.youtube.com/watch?v=_mrV6UN844k

DEEPAK CHOPRA





Generaciones van y vienen, ideologías nacen, degeneran y se derrumban, pero el extraño animal que domina este planeta se hace siempre las mismas dolorosas preguntas: ¿Desapareceré del todo al morir? ¿Tiene algún sentido el Universo? ¿Para qué todo esto?

Cada época da sus propias respuestas: según los antiguos el asunto se reducía a dioses y demonios, mientras para la Europa medieval todo estaba escrito en un gran manuscrito iluminado que sólo Dios podía leer. En la sociedad occidental de principios del siglo XXI, individualista y hedonista, las respuestas parecen hallarse en lo que muchos han llamado el “supermercado de las creencias”. Y sus pasillos rebosan cada vez más de mercancía lista para llevar.

El norteamericano Deepak Chopra es más que un doctor: tiene millones de lectores en todo el mundo y hay quien le considera el principal gurú de Estados Unidos. La revista Time lo ha definido como una de las 100 personalidades más representativas e influyentes del siglo XX.

“MEDICINA AYURVEDA”


Deepak Chopra nació en la India en 1947, y se graduó de médico en 1968. Poco después emigró a los Estados Unidos, donde realizó una exitosa carrera que lo llevó a ocupar un cargo directivo en el New England Memorial Hospital.


Sin embargo, según narra su biografía oficial, se sentía incómodo con su posición. En 1981 conoció al “prominente médico ayurveda” Brihaspati Dev Triguna, lo que constituyó una “experiencia pivotal” en su vida. Posteriormente se incorporó al movimiento religioso de la Meditación Trascendental, liderado por el Maharishi Mahesh Yogi, famoso desde los años ‘60 gracias a los Beatles.


Así, Chopra incursionó en la “medicina ayurveda”, presuntamente una disciplina milenaria hindú revivida por el Maharishi gracias a su interpretación de antiguos textos sánscritos. Esta medicina habría otorgado a la antigua civilización védica “una perfecta salud”.


El único detalle es que la “medicina ayurveda” no es tan vieja, pues se trata de una marca registrada por el propio Maharishi, quien la creó a mediados de los años ’80; la mayoría de sus “terapias” no figura en ningún texto antiguo. Esta “medicina” afirma que las funciones vitales están determinadas por tres principios metafísicos o doshas: vata, pitta y kapha, que funcionarían de forma parecida a los signos astrológicos, determinando las características de cada individuo; los doshas pueden ser conocidos tomándole el pulso a la persona, o haciéndole responder a un cuestionario. Sin embargo, el dosha puede cambiar de hora a hora (y de cuestionario a cuestionario). Los doshas deben ser “pacificados”, para lo cual se indican diversos “tratamientos”.


Pero lo más importante es tener “pensamientos positivos”. Según Chopra, cada pensamiento genera una molécula en el cuerpo; así, los pensamientos positivos generan moléculas positivas. Si se siguen las indicaciones de la “medicina ayurveda” no sólo se logrará una perfecta salud y detener el envejecimiento, sino que el crimen, las guerras y aun los accidentes serán cosa del pasado. Sus practicantes incluso aseguran poder levitar y atravesar las paredes.


Algunas de las indicaciones de Chopra son bastante llamativas, como su remedio para prevenir y curar las cataratas: cepillarse los dientes y la lengua, escupir en un vaso, y lavarse los ojos con este líquido durante varios minutos.


En 1991 Chopra, junto con Hari Sharma y Dev Triguna, logró publicar un artículo sobre “medicina ayurveda” en la prestigiosa Journal of the American Medical Asociation (JAMA). Entre otras cosas, insistía en que tomar el pulso era suficiente para diagnosticar numerosas dolencias graves (en otros momentos, Chopra ha afirmado que los antibióticos y demás drogas modernas “no funcionan”).


Ante las cartas de protesta de numerosos médicos, la revista se retractó en su siguiente número. Una investigación comprobó que la evidencia suministrada era dudosa (Chopra siempre se ha negado a la realización de experimentos “doble ciego”, base fundamental de la ciencia, pues afirma que los estudios científicos son innecesarios). Además, los autores habían violado los estatutos de la publicación al ocultar sus intereses económicos en las ideas que promovían. La polémica duró largo tiempo.
Seis años después, Chopra fue demandado por el profesor Robert Sapolsky de la Universidad de Stanford, quien demostró que en el libro Ageless Body, Timeless Mind (“Cuerpo sin edad, mente sin tiempo”) se habían plagiado varias partes de su obra Behavioral Endocrinology. Posteriormente se llegó a un acuerdo fuera de tribunales, a favor de Sapolsky.

MÍSTICA CUÁNTICA

Desde hace algunos años, un extraño fenómeno puede observarse en muchas librerías a lo largo y ancho del mundo: gente sin formación científica, con frecuencia de edad avanzada y amas de casa, solicitan libros sobre física cuántica.

Son personas que buscan satisfacción a un deseo espiritual: una señal concreta de que somos eternos y enormemente poderosos. Chopra, Fritjof Capra y otros gurúes de la Nueva Era han encontrado en la física cuántica una inesperada palanca con la cual “responder” a estas inquietudes. ¿Cómo es esto posible?


La cuántica, una de las ramas de vanguardia en la física teórica, tiene entre sus cimientos el principio de incertidumbre, enunciado por Werner Heisenberg. Según este, no se pueden medir a la vez todos los parámetros de una partícula subatómica (la carga, masa y spin de un electrón, por ejemplo), ya que la propia observación modificará al menos uno de ellos. De este modo, el Universo a escala subatómica sería fundamentalmente incognoscible e impredecible.


Los místicos de la “Nueva Era” agregan que el comportamiento de las partículas está sujeto a la conciencia humana: con el sólo hecho de desearlo, se puede modificar este comportamiento. ¡Eureka! El Cosmos tiene sentido, y este depende de nosotros. En otras palabras hemos vuelto al centro de la Creación, de donde nos sacaron Copérnico y Galileo. Este “albedrío subatómico” sería el fundamento de los así llamados poderes síquicos, y la llave para explicar supuestos fenómenos paranormales como los fantasmas, la telequinesis, la telepatía o la precognición (cuya existencia nunca ha podido ser demostrada, a pesar de más de un siglo de investigaciones).


Pero recuperemos la sobriedad. Aunque el principio de incertidumbre está presente en el universo subatómico, cuando pasamos a la escala macroscópica el comportamiento de la materia se puede predecir con mucha precisión; de lo contrario, la ciencia y la tecnología serían imposibles. A pesar de ello, Chopra y los demás promotores de la mística cuántica afirman que la conciencia humana permea y controla el Universo entero, y que esto apoya sus afirmaciones de que el “pensamiento positivo” es capaz de crear y suprimir enfermedades.

UN IMPERIO MUY DE ESTE MUNDO


Deepak Chopra ha adaptado la “medicina ayurveda” y la mística cuántica a la mercadotecnia contemporánea con un éxito resonante. Las terapias se basan en productos herbarios, que según sus etiquetas tienen “vibraciones” específicas que contrarrestan la vibración cuántica del cuerpo. Algunas presumen de estimular la glándula pineal, cuyos beneficios “aún son desconocidos para Occidente”.
A través de catálogos, páginas web y varios centros de su movimiento se venden cristales “terapéuticos” –a precios que pueden llegar a miles de dólares–, CDs de “música védica”, videos, té, aceites y por, supuesto, seminarios. Entre sus numerosos libros el más emblemático es el ya citado Ageless Body, Timeless Mind, que es también la marca de muchos de sus productos. Chopra posee su peopia editorial, Quantum Publications.
Además, desde 1993 es director ejecutivo del “Instituto Sharp para el Potencial Humano y la Medicina Cuerpo-Mente” en San Diego, California, así como de un centro de tratamiento donde los “programas de purificación”, que duran una semana, tienen un costo de hasta 3.200 dólares. Sin embargo, desde hace algún tiempo dejó de ejercer la medicina, cuando se reveló que carecía de licencia para hacerlo en el estado de California.
En el “Centro de Salud Maharishi Ayurveda Para el Manejo del Estrés” en Lancaster, Massachusetts, otra institución de Chopra, los pacientes con enfermedades graves pagan con frecuencia cientos o miles de dólares por consultas astrológicas, y se les recetan yagyas, ceremonias religiosas destinadas a solicitar ayuda a las deidades hindúes. Estas ceremonias también requieren fuertes desembolsos, pero los pacientes no pueden presenciar su realización.
En 1994, la revista Forbes se refirió a Deepak Chopra como “el último, hasta ahora, de una serie de gurús que han prosperado combinando ciencia pop, sicología pop e hinduísmo pop”. Aparentemente, tal definición continúa siendo válida.

LA EMPATÍA


Uno de los elementos clave que forma parte la inteligencia emocional, es la empatía, la cual pertenece al dominio interpersonal. La empatía es el rasgo característico de las relaciones interpersonales exitosas.

Pero, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de empatía? La empatía no es otra que "la habilidad para estar consciente de, reconocer, comprender y apreciar los sentimientos de los demás". En otras palabras, el ser empáticos es el ser capaces de "leer" emocionalmente a las personas.

Es sin duda una habilidad que, empleada con acierto, facilita el desenvolvimiento y progreso de todo tipo de relación entre dos o más personas. Así como la autoconciencia emocional es un elemento importantísimo en la potenciación de las habilidades intrapersonales de la inteligencia emocional, la empatía viene a ser algo así como nuestra conciencia social, pues a través de ella se pueden apreciar los sentimientos y necesidades de los demás, dando pie a la calidez emocional, el compromiso, el afecto y la sensibilidad. Veamos su importancia.

El Radar Social

Si por un lado, un déficit en nuestra capacidad de autoconciencia emocional nos lleva a ser vistos como analfabetos emocionales (iletrados en el "abc" del reconocimiento de las propias emociones), una insuficiencia en nuestra habilidad empática es el resultado de una sordera emocional, pues a partir de ello, no tardan en evidenciarse fallas en nuestra capacidad para interpretar adecuadamente las necesidades de los demás, aquéllas que subyacen a los sentimientos expresos de las personas.

Por ello la empatía es algo así como nuestro radar social, el cual nos permite navegar con acierto en el propio mar de nuestras relaciones. Si no le prestamos atención, con seguridad equivocaremos el rumbo y difícilmente arribaremos a buen puerto. Revisemos ahora con detenimiento en qué nos es útil.

A través de los cristales del otro

No es raro que se crea comprender al otro sólo en base a lo que notamos superficialmente. Pero lo peor puede venir al confrontar su posición con la nuestra y no "ver" más allá de nuestra propia perspectiva y de lo aparentemente "evidente".

Debemos saber que nuestras relaciones se basan no sólo en contenidos manifiestos verbalmente, sino que existen muchísimos otros mecanismos llenos de significado, que siempre están ahí y de los que no siempre sabemos sacar partido. La postura, el tono o intensidad de voz, la mirada, un gesto e incluso el silencio mismo, todos son portadores de gran información, que siempre está ahí, para ser decodificada y darle la interpretación apropiada. De hecho, no podemos leer las mentes, pero sí existen muchas sutiles señales, a veces "invisibles" en apariencia, las cuales debemos aprender a "leer".

Un individuo empático puede ser descrito como una persona habilidosa en leer las situaciones mientras tienen lugar, ajustándose a las mismas conforme éstas lo requieran; al saber que una situación no es estática, sacan provecho de la retroalimentación, toda vez que saben que el ignorar las distintas señales que reciben puede ser perjudicial en su relación. Es también alguien que cuenta con una buena capacidad de escucha, diestra en leer "pistas" no verbales; sabe cuando hablar y cuando no, todo lo cual le facilita el camino para influenciar y regular de manera constructiva las emociones de los demás, beneficiando así sus relaciones interpersonales. Pueden ser buenos negociadores, orientados hacia un escenario donde todas las partes salgan ganando.

Por otro lado, las personas débiles en esta habilidad tienen dificultades para "leer" e interpretar correctamente las emociones de los demás, no saben escuchar, y muchas veces son ineficientes leyendo las señales no verbales, razón por la que pueden evidenciar una torpeza social, al aparecer como sujetos fríos e insensibles. Está claro que la insensibilidad a las emociones de los demás socava las relaciones interpersonales. Los individuos que manifiestan incapacidad empática no saben leer su radar social, motivo por el que –algunas veces sin proponérselo– dañan la intimidad emocional de quienes tratan, pues al no validar los sentimientos y emociones del otro, éste se siente molesto, herido o ignorado.

En el grado extremo de la carencia de esta habilidad están, por una parte, los alexitímicos (personas incapaces de expresar los propios sentimientos y de percibir adecuadamente los de terceros) y, por la otra, los elementos antisociales o los psicópatas, quienes guardan poca o ninguna consideración por los sentimientos ajenos y pueden más bien, en muchos casos, manipularlas en propio beneficio.

Cualquier tipo de relación, amical, marital, familiar o de trabajo, puede verse afectada por esta capacidad. De hecho, investigaciones diversas demuestran que es una habilidad esencial en muchas ocupaciones, especialmente en aquéllas que tienen que ver con el trato al público, las ventas, las relaciones públicas, los recursos humanos, la administración, por citar algunas. Lo cierto es que sus aplicaciones pueden ser diversas, en la formación de líderes, en estudios de identificación de necesidades organizacionales y/o del mercado, en consultoría organizacional, en psicoterapia, en medicina, entre otros. En todas éstas es una habilidad crucial para alcanzar la excelencia.

Dentro de otros zapatos

El proceder con empatía no significa estar de acuerdo con el otro. No implica dejar de lado las propias convicciones y asumir como propias la del otro. Es más, se puede estar en completo desacuerdo con alguien, sin por ello dejar de ser empáticos y respetar su posición, aceptando como legítimas sus propias motivaciones.

A través de la lectura de las necesidades de los demás, podemos reajustar nuestro actuar y siempre que procedamos con sincero interés ello repercutirá en beneficio de nuestras relaciones personales. Pero ello es algo a lo que debemos estar atentos en todo momento, pues lo que funciona con una persona no funciona necesariamente con otra, o es más, lo que en un momento funciona con una persona puede no servir en otro con la misma.

Mahatma Gandhi sostenía alguna vez lo siguiente «las tres cuartas partes de las miserias y malos entendidos en el mundo terminarían si las personas se pusieran en los zapatos de sus adversarios y entendieran su punto de vista»; en coherencia con ello, él decidió no proceder con violencia en su propósito por lograr la independencia de su país, y contra todo pronóstico la "resistencia pacífica" que propulsó fue el arma decisiva en la consecución de la ansiada liberación de su patria, la India.

Ciertamente no tenemos que ser como Gandhi para darnos cuenta que existen sutiles "armas" que podemos usar en beneficio propio y de los demás, que no son para destruir sino para hacer florecer relaciones provechosas en aras de nuestro crecimiento como seres humanos. Finalmente, no es exagerado sostener que las bases de la moralidad misma pueden hallarse en la empatía, en la cual a su vez (al ser llevada con integridad) está la raíz del altruismo.

EL PENSAMIENTO CONSTRUCTIVO



Hemos aprendido desde pequeños que el sentimentalismo (así se ha llamado al hábito de sentir a flor de piel las emociones y a mostrar en público esa forma de interpretar las vivencias) era propio de personas débiles, inmaduras, con déficit de autocontrol. Además, se ha extendido en nuestro imaginario colectivo el lugar común, machista como pocos, de que las emociones o -más aún- el llanto, pertenecen al ámbito de lo femenino. Sin embargo, todo evoluciona y va ganando terreno la convicción de que vivir las emociones es un elemento insustituible en la maduración personal y en el desarrollo de la inteligencia.

Tenemos muy en cuenta nuestro espacio intelectual y no sólo le hemos dedicado tiempo y esfuerzo, sino que incluso la valoración que hacemos de una persona pasa, en buena medida, por sus conocimientos y habilidades intelectuales. Desde la educación, tanto reglada como no académica, se nos ha motivado para que saquemos el máximo partido a nuestros recursos intelectuales.
Nadie discute la necesidad de adquirir conocimientos técnicos y culturales para prepararnos (y reciclarnos) para la vida profesional, pero en una equivocada estrategia de prioridades olvidamos a veces la importancia de educarnos para la vida emocional. Aprender a vivir es aprender a observar, analizar, recabar y utilizar el saber que vamos acumulando con el paso del tiempo. Pero convertirnos en personas maduras, equilibradas, responsables y, por qué no decirlo, felices en la medida de lo posible, nos exige también saber distinguir, describir y atender los sentimientos. Y eso significa contextualizarlos, jerarquizarlos, interpretarlos y asumirlos. Porque cualquiera de nuestras reflexiones o actos en un momento determinado pueden verse "contaminados" por nuestro estado de ánimo e interferir negativamente en la resolución de un conflicto o en una decisión que tenemos que tomar.

UNA HABILIDAD ESPECIAL

Mimar nuestro momento emocional, aprender a expresar los sentimientos sin agresividad y sin culpabilizar a nadie, ponerles nombre, atenderlos y saber cómo descargarlos, es uno de los ejes de interpretación de lo que nos ocurre. Cada vez que dudamos ante una decisión, que nos proponemos comprender una situación, no hacemos estas operaciones como lo haría un ordenador o cualquier otro ingenio de inteligencia artificial, sino que ponemos en juego, traemos a colación, todo nuestro bagaje personal (incluyendo lo que nos ha podido pasar hace un rato o unas horas) y el pesado fardo de nuestra herencia cultural. De ahí que vivir nuestras emociones es una habilidad relacional que nos capacita como seres que se desarrollan en un contexto social. Sólo cuando conectamos con nuestros sentimientos, los atendemos y jerarquizamos, somos capaces de empatizar con los sentimientos y circunstancias de los demás. No es más inteligente quien obtiene mejores calificaciones en sus estudios, sino quien pone en práctica habilidades que le ayudan a vivir en armonía consigo mismo y con su entorno. La mayor parte de las habilidades para conseguir una vida satisfactoria son de carácter emocional, no intelectual. Los profesionales más brillantes no son los que tienen el mejor expediente académico, sino los que han sabido "buscarse la vida" y exprimir al máximo sus habilidades.

COMO DESARROLLAR LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

Esta sociedad de las "buenas maneras" y el control social han hecho de nosotros auténticos robots de las apariencias. En la Universidad de Málaga los doctores Fernández Berrocal y Extremera han abordado la inteligencia emocional como la habilidad (esencial) de las personas para atender y percibir los sentimientos de forma apropiada y precisa, la capacidad para asimilarlos y comprenderlos adecuadamente y la destreza para regular y modificar nuestro estado de ánimo o el de los demás. En la inteligencia emocional se contemplan cuatro componentes:

  • Percepción y expresión emocional. Se trata de reconocer de manera consciente qué emociones tenemos, identificar qué sentimos y ser capaces de verbalizarlas. Una buena percepción significa saber interpretar nuestros sentimientos y vivirlos adecuadamente, lo que nos permitirá estar más preparados para controlarlos y no dejarnos arrastrar por los impulsos.
  • Facilitación emocional, o capacidad para producir sentimientos que acompañen nuestros pensamientos. Si las emociones se ponen al servicio del pensamiento nos ayudan a tomar mejor las decisiones y a razonar de forma más inteligente. El cómo nos sentimos va a influir decisivamente en nuestros pensamientos y en nuestra capacidad de deducción lógica.
  • Comprensión emocional. Hace referencia a entender lo que nos pasa a nivel emocional, integrarlo en nuestro pensamiento y ser conscientes de la complejidad de los cambios emocionales. Para entender los sentimientos de los demás, hay que entender los propios. Cuáles son nuestras necesidades y deseos, qué cosas, personas o situaciones nos causan determinados sentimientos, qué pensamientos generan las diversas emociones, cómo nos afectan y qué consecuencias y reacciones propician. Empatizar supone sintonizar, ponerse en el lugar del otro, ser consciente de sus sentimientos. Hay personas que no entienden a los demás no por falta de inteligencia, sino porque no han vivido experiencias emocionales o no han sabido gestionarlas. Quién no ha experimentado la ruptura de pareja o el sentimiento de orfandad por la pérdida de un ser querido, es difícil que se haga cargo de lo que sufren quienes pasan por esa situación. Incluso cuando se han vivido por experiencias de ese tipo, si no se ha hecho el esfuerzo de vivirlas de manera explícita aceptándolas e integrándolas, no estarán suficientemente capacitados para la comprensión emocional inteligente.
  • Regulación emocional, o capacidad para dirigir y manejar las emociones de una forma eficaz. Es la capacidad de evitar respuestas incontroladas en situaciones de ira, provocación o miedo. Supone también percibir nuestro estado afectivo sin dejarnos arrollar por él, de manera que no obstaculice nuestra forma de razonar y podamos tomar decisiones de acuerdo con nuestros valores y las normas sociales y culturales.

Estas cuatro habilidades están ligadas entre sí en la medida en que es necesario ser conscientes de cuáles son nuestras emociones si queremos vivirlas adecuadamente.

MANEJAR LAS EMOCIONES SUPONE;

  • No someterlas a censura. Las emociones no son buenas o malas, salvo cuando por nuestra falta de habilidad hacen daño, a nosotros o a otras personas.
  • Permanecer atentos a las señales emocionales, tanto a nivel físico como psicológico.
  • Investigar cuáles son las situaciones que desencadenan esas emociones.
  • Designar de forma concreta los sentimientos y señalar las sensaciones que se reflejan en nuestro cuerpo, en lugar de hacer una descripción general ("estoy triste", "estoy nervioso"...).
  • Descargar físicamente el malestar o la ansiedad que nos generan las emociones.
  • Expresar nuestros sentimientos a la persona que los ha desencadenado, sin acusaciones ni malas formas y detallando qué situación o conducta es la que nos ha afectado.
  • No esperar a que se dé la situación idónea para comunicar los sentimientos, tomar la iniciativa.